
Hotel Kanz Erremal
Un país milenario, rico en patrimonio arquitectónico y artístico, una tierra de grandes contrastes: en sus espectaculares montañas se encuentran bosques de cedros, encina y toda clase de olivos, en su fresca costa atlántica, podemos pasearnos en camello, practicar surf, escuchar la mejor música Gnaouw y en sus oasis y desiertos paradisíacos, conocimientos ancestrales, que han permitido a sus pobladores aprovechar la riqueza de su naturaleza salvaje.
Marruecos es un país donde las fantasías de paisajes exóticos cobran forma, donde los olores de la naturaleza son refinadamente intensos, donde se puede pasar del silencio más absoluto y ancestral del desierto al bullicio de todo un mundo concentrado en una sola plaza.
Helena Güell
Gerente Hotel Kanz Erremal
Marruecos
Marruecos está situado en el noroeste del continente africano, bordeando el Océano Atlántico al Oeste, el Mar Mediterráneo al norte, Algeria al este y Mauritania al sur. La gran diversidad en Marruecos, especialmente en la región Fez, revela preciosos lagos de aguas claras, bosques verdes y montañas imponentes el Alto Atlas.
La cordillera Atlas, atraviesa el centro geográfico del país, hasta las fértiles plantaciones y las playas de la costa Atlántica. La cordillera central se extiende hasta el sur del país, llegando a elevarse hasta los 3.000 metros y se encuentra cubierta de pinos, robles y cedros, además de tierras de pastura y pequeños lagos.
Practicar deportes en Marruecos puede ser muy fácil, una vez que su entorno está repleto de lugares naturales casi vírgenes para la caza, la pesca, el montañerismo y los deportes de invierno, playas de grandes extensiones y mares transparentes para los deportes acuáticos o campos de golf situados en lugares únicos, como el de Meknés, rodeado de murallas milenarias y en el que se puede jugar por la noche.
Marruecos le ofrece la posibilidad de cambiar el clima en pocas horas: de las cumbres nevadas del Atlas al desierto, o a la playa.
Cultura, Artesanía y Folklore
Las tradiciones y las artes populares en Marruecos, se han conservado desde tiempo inmemorial, transmitiéndose frecuentemente de padres a hijos y están presentes en todos los lugares del país. Las fiestas son acompañadas de ceremonias y festivales, que están íntimamente ligados a la poesía y a la danza en tribus rurales, con sus músicas y tradiciones populares típicas.
El acceso a las mezquitas y lugares sagrados está prohibido a los no musulmanes, pero se permite la visita de la Gran Mezquita Hassan II en Casablanca. Es posible asistir a “fanstasías”, hombres a caballo que realizan acrobacias con sus "moukahlas"(viejos fusiles de pólvora). Los moussems es otra tipica tradición, realizada para prestar una homenaje a un hombre santo, con grandes concentraciones de personas, que organizan fantasías, bailes, cantos, costumbres tradicionales, procesiones y degustaciones, que dependen de de las estaciones y las cosechas o del calendario lunar.
Gastronomía
Una exquisita cocina, famosa en todo el mundo, con gran variedad de recetas, rica y sana. La combinación de especias y sabores dulces y salados han dado un reconocimiento universal a la cocina marroquí.
Basados en una dieta de carne y pasteles dulces (exquisitas pastas con miel, almendras, nueces, dátiles y especias), también, reúne verduras y frutos impregnados de sol, especias aromática y pescados delicados. En los hoteles y restaurantes suelen ofrecer una sabrosa selección de platos marroquíes, franceses, italianos o hasta españoles, que acompañados con el típico Té a la menta, hará de su viaje, una experiencia de sabores inolvidables.
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