
Caceres, Palacio de los Ovando
A la espalda del citado arco de la Estrella queda la plaza Mayor, que no se puede abandonar sin contemplar la huella almohade en las torres de La Hierba y la imponente torre de Bujaco, de 25 metros de altura, construida en recuerdo del califa almohade Abu Ya´Qub, quien, según cuenta la leyenda, mandó ejecutar a cuarenta caballeros de la Orden de Santiago.
Proponemos pasar por debajo del arco de La Estrella, en el que la reina Isabel la Católica juró los fueros y privilegios de Cáceres, para dirigirnos a continuación hacia la plaza de Santa María. En ella, el edificio más emblemático es la iglesia de Santa María La Mayor, todo un símbolo de la ciudad con categoría de concatedral. Fue construida entre los siglos XV y XVI en estilo románico de transición al gótico. Tiene dos portadas góticas y una torre renacentista de tres cuerpos. En su interior destaca la sacristía, de estilo plateresco, adornada con escudos y blasones de los linajes cacereños más importantes, y las capillas de Santa Ana y el Santísimo Cristo, donde se custodia la imagen del Cristo Negro. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931.
En la fachada norte de la plaza se encuentra el palacio Episcopal, uno de los más antiguos de la ciudad, con fachada gótica del siglo XV en la que figura el escudo de armas del obispo don Alonso Enríquez de Mendoza. Frente al ábside de la iglesia de Santa María se encuentra el palacio de Carvajal, construido en una mezcla de estilos gótico y renacentista. En la fachada principal un alfiz enmarca el escudo de los Carvajal y en una esquina se levanta la que es conocida como torre Redonda. El palacio fue adquirido en 1985 por la Excelentísima Diputación de Cáceres para ser destinado a sede del Patronato de Promoción del Turismo y la Artesanía de la provincia.
Otra construcción interesante es el palacio de Los Golfines de Abajo, uno de los monumentos más bellos de la zona antigua. Fue construido por la familia Golfín al final de la reconquista de la ciudad y, aunque al principio fue una casa fortaleza, en la actualidad sólo queda la torre con dos matacanes. En el siglo XVI se añadieron algunos elementos decorativos de estilo plateresco a la fachada principal, así como el escudo de armas de los Reyes Católicos, pues lo utilizaban como residencia cuando visitaban la villa. Además, en el paño izquierdo de la fachada destacan dos medallones decorativos con el escudo de los Golfines. Desde la torre de los Golfines de Abajo se accede a la plaza de San Jorge, un rincón genuino de la villa en el que se encuentra la iglesia de San Francisco Javier y un poco más allá, por la cuesta de La Compañía, se llega al punto más alto del recinto amurallado, la plaza de San Mateo, en la que se puede admirar todo el conjunto monumental de casas solariegas.
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