
Las plazas del entorno de la Catedral
La catedral de Santiago es el punto final del Camino, obra maestra del románico y del barroco, y mezcla de otros muchos estilos e influencias. Pero también puede ser el inicio de una interesante ruta por las plazas que la rodean y que forman parte de un inigualable conjunto urbanístico del barroco.
En cada uno de los lados del gran rectángulo empedrado que es la plaza del Obradoiro se levantan edificios representativos de los principales poderes que marcaron y aún marcan la ciudad de Compostela. Al norte se encuentra el Hostal dos Reis Católicos, antiguo hospital para peregrinos y actual Parador Nacional.
En el lado oeste se alza el Pazo de Raxoi, sede del Ayuntamiento y de la Presidencia de la Xunta de Galicia, de estilo clasicista.
Al sur se yergue el colegio de San Xerome, sede del Rectorado de la Universidad. Al este se localiza el gran conjunto catedralicio, con la iglesia metropolitana en el centro, el museo a la derecha y el palacio arzobispal a la izquierda. Este último edificio es el compendio de varios pequeños palacetes que se fueron uniendo a lo largo de los siglos. Gran parte es aún hoy residencia del arzobispo, razón por la que no se puede visitar, pero sí merece la pena entrar en las salas más antiguas, abiertas al público. Este lugar es conocido como Pazo de Xelmírez y es una muestra única de la arquitectura civil del románico.
Por el arco de Palacio salimos del Obradoiro camino de la plaza de la Acibechería o de la Inmaculada, a un lado de la cual encontramos la entrada principal del monasterio de San Martiño Pinario, uno de los mayores monasterios de España y el mayor de los edificios de Santiago, construido entre los siglos XVI y XVIII. Al otro lado se puede ver la fachada septentrional de la catedral, una ecléctica mezcla entre el barroco y el neoclásico.
Para llegar a la plaza de la Quintana pasamos entre unos soportales y el muro de la capilla de la Corticela o por la calle Vía Sacra. Esta segunda opción resulta más interesante pues nos permite sorprendernos con el efecto barroco que se crea con la torre de la Berenguela al fondo. La plaza se divide en dos, la Quintana dos Vivos en la parte alta y la dos Mortos en la baja, ambas comunicadas por una escalinata.
La plaza de Praterías, que recibe su nombre de las platerías que aún hoy se conservan, es la más pequeña de las plazas que rodean la catedral y por ello quizá la más coqueta y recogida. La parte más antigua la constituye el pórtico de Praterías, joya del románico algunas veces olvidado por la proximidad del de la Gloria. A su lado se levanta la base gótica de la torre del Reloj o de la Berenguela, denominada así en honor de Berenguel de Landoira (siglo XIV). El cierre del claustro de la catedral nos permite disfrutar de la denominada fachada del Tesoro, una de las obras maestras del renacimiento en Galicia realizada por Rodrigo Gil de Hontañón, en la cual destaca su curiosa torre escalonada que, según se dice, recibió ya influencias del arte de la recién descubierta América.
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