
Guadix. Barrio troglodita
Esta antigua ciudad, que remonta sus orígenes a épocas prehistóricas, albergó los asentamientos humanos más antiguos de España. Se han hallado restos del Paleolítico Medio, del Paleolítico Superior y de la Edad de los Metales. Una de las razones es su estratégica situación geográfica.
La visita a esta hermosa y curiosa ciudad se puede iniciar en la plaza de la Constitución antiguamente llamada de las Palomas, que es el centro neurálgico. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, su origen se remonta a los siglos XVI y XVII. Junto a ella se ubica la plaza de la Catedral, donde se encuentran también la Escuela de Artes y Oficios, el hospital Real de la Caridad y la iglesia de San José.
La catedral es un hermoso templo de tres naves, con girola y cúpula sobre crucero. Desde dicha plaza, subiendo por una de sus calles, se encuentra la calle de la Concepción. Esta zona era el antiguo zoco árabe, que actualmente alberga numerosas casas nobiliarias junto a la iglesia que lleva su mismo nombre: la iglesia de la Concepción. Un poco más al norte de la ciudad se apiña el barrio de San Miguel, donde se sitúa la iglesia parroquial, del siglo XVI, con artesonados árabes y la iglesia de la Magdalena, con su fachada principal de estilo barroco. En este barrio se eleva el torreón del Ferro o torre Gorda, que era el resto de la muralla árabe del siglo XI que antiguamente rodeaba la ciudad. Al sur de la misma ocupando el antiguo arrabal árabe se encuentra el barrio de Santa Ana. Éste todavía conserva su estructura original, con sus calles estrechas (al estilo morisco) y las fachadas bañadas en cal. Sobresale la iglesia de Santa Ana, justo en el centro del barrio, que fue construida sobre una mezquita. Caminando en dirección hacia la plaza de la Constitución se llega al convento de San Francisco, muy bello por su arquitectura mudéjar.
La antigua judería se encuentra en la calle de Santa María, donde se alzan el hospital Real de la Caridad y el palacio de Villalegre. Por encima de esta calle están asentados los barrios de las Cuevas, que tanto caracterizan a esta población. La curiosidad que los envuelve es que se trata de asentamientos humanos realizados tras la conquista, pero que actualmente siguen habitados. En la cercana calle de la Ermita se halla la Cueva museo, donde se puede observar esta forma de vida, en la que conviven dos razas unidas por su afán de entendimiento y los trabajos artesanos: la gitana y la paya.
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