
Leon. Palacio de los Guzmanes y casa de Botines, de Antonio Gaudi
Seguro que el viajero que llega a León se ha percatado de ello, como lo demuestra el hecho de que sea la provincia más visitada de toda la comunidad autónoma de Castilla y León (873.964 viajeros durante el año 2001). Este dato dejaría de ser interesante si sus más inmediatos competidores no tuvieran el rango de ciudades Patrimonio de la Humanidad (Ávila, Segovia, Salamanca).
Tal vez la marca León no sea suficiente por sí sola para competir con rincones como Salamanca, Segovia, Ávila, Burgos y otros, pero León más Picos de Europa, más El Bierzo, más Babia, más Ancares, más Cabrera, más Maragatería, más, más... forman un conjunto difícil de igualar. Monumentos como las catedrales de León y Astorga, basílicas como la de San Isidoro, castillos como los de Ponferrada, Villafranca del Bierzo, Valencia de don Juan, Grajal de Campos, iglesias y monasterios como la iglesia de Santiago de Peñalba, monasterio de San Miguel de Escalada; el camino de Santiago, que atraviesa villas como Cacabelos, Molinaseca, Sahagún o Villafranca del Bierzo hacen que bien valga la pena pensar en estancias más largas.
La fama que tienen los duros inviernos de León, aconseja evitar visitarla durante estos meses, salvo que se quiera esquiar o disfrutar de manjares únicos de esta estación del año: botillos, morcillas, cocidos...
Épocas de especial interés en la capital son la Semana Santa, declarada de Interés Nacional, o San Froilán (5 de octubre). Un fin de semana es tiempo suficiente para conocer la ciudad. Si se llega el viernes por la tarde-noche, se pueden dedicar las pocas horas que nos quedan de día para adentrarnos en la zona conocida como el Burgo y tomar unos vinos o cañas acompañados de las tapas que sirven, de manera gratuita, con la bebida para, posteriormente, disfrutar de una suculenta cena. Se puede elegir entre un restaurante con cocina creativa como Vivaldi (barrio Húmedo); o decantarse por una cocina leonesa.
El sábado es tiempo de visitas turísticas. León está diseñada para disfrutar paseando, así que olvídese de su vehículo. La visita se puede iniciar en el hostal de San Marcos, de estilo barroco y antigua cárcel donde estuvo encerrado Quevedo. Merecen una visita también la basílica de San Isidoro (Capilla Sixtina del arte románico), catedral y la casa de Botines (de Antoni Gaudí). Seguro que el fin de la visita coincidirá con la hora de comer. Puesto que se ha llegado al barrio Húmedo, conviene tomar unos vinos antes de entrar en cualquier restaurante en la misma plaza.
El domingo por la mañana se celebra el mercadillo del rastro en la avenida de Papalaguinda. Se necesita una mañana para visitarlo en su totalidad. Estamos en los márgenes del río Bernesga, hermoso paseo para los días de primavera y verano.
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