
La Lantina Lavapies Iglesia de San Andres
Dado que los domingos por la mañana la Ribera de Curtidores y el espacio comprendido entre la ronda de Toledo y las calles de Embajadores y Toledo, se convierte en el tradicional Rastro madrileño, quizá éste sea el mejor momento para visitar la zona. En este mercadillo se puede comprar, cambiar, vender, regatear y encontrar absolutamente de todo, desde ropa a libros antiguos, pasando por monedas, obras de arte, antigüedades y un largo etcétera.
Muy cerca de la plaza de la Cebada, descubrimos a su lado la plaza del Humilladero y la Cava Alta y la Baja, corazón del ambiente de las tapas y de varias terrazas. Las Cavas son los restos de los límites de la muralla y el foso que defendían Madrid hace varios siglos. Siguiendo por la Cava franqueamos la Puerta Cerrada. En la confluencia de una laberinto de calles se ubican los restos de una puerta construida en la muralla por orden, según ciertos historiadores, de Mohamed I. De vuelta al Humilladero descubrimos la iglesia de San Andrés, gran exponente de arquitectura barroca, en la que destaca una gran bóveda decorada con ricos relieves, que descansa sobre columnas con capiteles de pan de oro. Desde la Puerta de Moros, la vista de la basílica de San Francisco el Grande, culminada con una gran cúpula de 33 metros de diámetro que cubre la capilla mayor y seis capillas circundantes, es imponente.
Tras la iglesia de San Andrés se ubica la plaza de la Paja, centro de reunión de los madrileños, hasta la construcción de la plaza Mayor. En tiempos, aquí se encontraba el palacio de los Lasso de Castilla, residencia de los Reyes Católicos. También aparece la capilla del Obispo, que guarda el único retablo renacentista de Madrid, obra de Francisco Giralte. A su lado, la iglesia de San Pedro el Viejo, cuyo interés pasa por su torre, uno de los escasos exponentes del mudéjar madrileño. Y para terminar con este breve itinerario religioso, la basílica de San Miguel, edificio barroco que sustituyó a la primitiva parroquia de los Santos Justos y Pastor del siglo XII, de estilo románico.
Por último, la catedral de San Isidro, que incrustada entre los edificios de la calle, es fácilmente reconocible gracias a las dos torres idénticas de su portada. Aquí yace el Arca de San Isidro, con los restos del patrón de la ciudad. Este templo fue catedral provisional de la ciudad hasta la llegada de La Almudena.
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