
Azor. Facilmente visible sobrevolando Las Hurdes
La cascada del Chorro de los Ángeles resulta, sin duda, la más espectacular de cuantas existen en este espacio natural, con su centenar largo de metros de caída libre. Su cauce registra su mayor caudal durante las semanas que siguen a los periodos de lluvias primaverales u otoñales. Partimos a pie de la plaza de la localidad de Ovejuela para retroceder por la carretera de acceso a lo largo de cuatro kilómetros. Este agradable paseo entre huertas y pequeños campos de cultivo nos servirá de preparación para el largo tramo de pista forestal que viene a continuación. A la distancia indicada aparece el desvío, es el primero que presenta la carretera a mano derecha, precedido por un rústico indicador con la inscripción Al Chorrito. La pista comienza con el suelo muy bacheado y plagado de piedras sueltas. A lo largo de los seis primeros kilómetros no presenta ninguna posibilidad de error o pérdida, ya que no existen bifurcaciones ni cruces. Tampoco presenta este tramo atractivos paisajísticos que no sean los inherentes a su cobertura vegetal a base de matorral y discretas repoblaciones de pinos. Sin embargo, es conveniente tener los prismáticos a mano para intentar descubrir la identidad de los distintos animales que pueblan este entorno, básicamente aves y, sobre todo, pequeños pájaros habitantes del matorral como currucas, mosquiteros y carboneros, entre otros. Aunque será difícil tropezar con alguno de ellos, en el suelo se pueden descubrir fácilmente rastros de los numerosos jabalíes que habitan estos lugares, como las hozaduras que dejan en su búsqueda de alimento. Al llegar a la primera bifurcación, a seis kilómetros de la carretera, como ya hemos señalado, hay que prestar atención al camino para no equivocarnos. El itinerario correcto continúa por el ramal de la derecha, que experimenta ahora una suave ascensión por una zona plagada de brezos, madroños y jaras, con pinos dispersos.A un kilómetro de este punto se divisa una presa, abajo, en el cauce del río, y enseguida llega la siguiente bifurcación. Un nuevo cartelón de madera que indica Al Chorrito nos sacará de dudas.
Continuaremos, pues, por la pista que sigue ganando altura conforme trepa por las laderas, y que ofrece unas vistas cada vez más espectaculares sobre el valle del río de los Ángeles. Guardad espacio en la cámara de fotos para el paisaje que se nos abre, una vez superados los nueve kilómetros de duro camino, en el mirador del Chorro, colgado sobre el abismo y situado enfrente de la célebre cascada. Al mirador, que cuenta con unas mesas de piedra y cemento a modo de merendero, se puede acceder también por la pista que viene de arriba, procedente del colindante valle del Árrago, perteneciente a la comarca de la sierra de Gata. Para bajar hasta la base de la cascada deberemos desandar un par de kilómetros y tomar el desvío que sale a mano derecha y que se encamina hacia el fondo del valle surcado por el río. El trayecto merece la pena, aunque reviste algunas dificultades por lo intrincado del terreno.
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