
Castillo de Requena
La estratégica posición geográfica de Requena entre la Meseta y Levante siempre la hicieron un codiciado núcleo, desde los romanos pasando por los árabes que le legaron el nombre de Rekina (la fuerte) hasta la Reconquista cristiana. Hoy es una de las zonas de la Comunidad de Valencia donde sólo se habla castellano, y es que la población y su basto municipio, como Utiel, estuvieron más ligadas a Castilla que al antiguo Reino de Valencia. El barrio de la Villa es el centro histórico-artístico de la localidad, como lo indican las calles del Colegio o las que desembocan en la iglesia gótica de Santa María que tienen un aire plenamente medieval. La plaza de la Villa es el centro neurálgico del viejo burgo, y en sus entrañas existen unas cuevas subterráneas o catacumbas comunicadas por escaleras con las casas y calles colindantes. En la plaza lucen palacios tales como el de la Inquisición, la del Corregidor o la casa del Consejo. Requena tiene además innumerables templos, a destacar el del Salvador (gótico), el de San Nicolás o el convento del Carmen, cerca del que se encuentra el museo Histórico Artístico que junto al museo Arqueológico nos dan una idea de la importancia de este enclave peninsular. Son también notables los restos de las diversas estructuras defensivas que rodeaban el casco antiguo; así lo constata lo que queda de la fortaleza árabe (la torre del homenaje), el arco del Ovejero o los arcos medievales del callejón de Paniagua. En cuanto a la arquitectura civil es interesante detenerse en el palacio del Cid donde al parecer el campeador concertó con el rey Alfonso VI la boda de sus dos hijas. El municipio dispone de interesantes rincones para la práctica del senderismo.
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