
Santillana del Mar. Colegiata.
El origen de esta hermosa localidad, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1889, se remonta a la Edad Media. Uno de sus monumentos más emblemáticos es la colegiata de Santa Juliana, una importante muestra del arte románico-cantábrico. La construcción actual data del siglo XII y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Es imprescindible detenerse a contemplar la magnífica portada principal, que exhibe fachada de piedra dorada, en la que destaca el conjunto escultórico y el Pantócrator. El interior está organizado en tres naves y alberga importantes obras de arte como el retablo Mayor, el sepulcro de la Santa, el frontal del altar y el órgano. El tesoro más preciado para muchos entendidos es el claustro, edificado a finales del siglo XII y considerado como uno de lo más importantes y bellos de España. En la misma plaza de la colegiata se halla el museo de Jesús Otero y el maravilloso jardín de la casa de los Abades.
La mejor opción que podemos proponer al visitante es pasear por las calles de esta villa y dejarse llevar por su trazado medieval hasta las numerosas casonas y palacios que las jalonan, la mayoría de los siglos XIV al XVIII, y que conservan aún todo su esplendor. Es preciso detenerse para contemplar los magníficos tejados, fachadas, escudos y balcones de madera que conforman diversos edificios de la localidad. Los más destacados: la casa de los Cossío y la de Quevedo, en la misma plaza de la colegiata, donde se pueden admirar los espléndidos blasones que lucen las fachadas; el palacio de Velarde, del siglo XVI, situado en la plaza de las Arenas y la de los Hombrones, del siglo XVII, que debe su nombre a los dos guerreros que sujetan su escudo. Ésta última culmina en unas arcadas que dan paso a otras interesantes construcciones: la casa de Leonor Vega, madre del primer marqués de Santillana, la torre de los Velarde y la casa de los Bustamante.
En la plaza del Mercado se hallan diversos edificios civiles de gran interés histórico y arquitectónico, como el palacio del Ayuntamiento, construido en el siglo XVIII. El conjunto se completa con la torre de los Borja. También es importante destacar otras edificaciones como las casas del Águila y la de la Parra, que albergan el museo Etnográfico, la torre del Merino y el palacio de los Bareda, convertido actualmente en Parador de Turismo. Desde aquí se accede a la calle de Santo Domingo, donde se encuentra el palacio del Marqués de Benamejís que alberga valiosos cuadros del siglo XVIII. Siguiendo por la calle de Jesús Tagle se puede visitar el convento de Regina Coeli, que aloja el museo Diocesano. Cerca se halla la casona de Sánchez Tagle.
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