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La viña es una constante en su paisaje, en el que predominan las explotaciones pequeñas y medianas. La mayor parte de sus bodegas elaboran sus vinos a partir de sus propias viñas, siendo responsables del producto durante todo el proceso. Para facilitar su visita, el Consorcio de Promoción Turística del Alt Penedès edita un folleto en el que se incluyen siete rutas diferentes por la comarca.
En Vilafranca del Penedès, capital del Alt Penedès, el presente y el futuro del vino están íntimamente ligados a la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen y al Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), organismo que controla y promociona los vinos de calidad de Cataluña. Mientras, su historia se conserva en el museo de Vilafranca, que ocupa un edificio del siglo XII, antiguo palacio de los condes de Barcelona y reyes de Aragón, ubicado en la plaza de Jaume I. El museo acoge diferentes colecciones de arqueología, ornitología, geología y arte de toda la comarca, aunque la sección más conocida es la dedicada al vino. El museo del Vino está distribuido en once salas que permiten al visitante seguir la evolución de las técnicas vinícolas y su historia. Uno de los grandes atractivos de la exposición es la taberna ochocentista, perfectamente ambientada, donde se pueden degustar vinos de la denominación de origen que se renuevan cada dos semanas.
La mayor parte del conjunto monumental de Vilafranca del Penedès se encuentra en los alrededores de la basílica de Santa Maria, principal edificación de la ciudad, una construcción gótica que guarda en su interior una cripta del siglo XV que contiene el Sant Enterrament, obra del escultor modernista Josep Llimona, realizada en mármol. El Palau Baltà, de los siglos XIII-XV; la plaza de la Vila, presidida por la fachada modernista del Ayuntamiento; la capilla de Sant Joan y la iglesia de Sant Francesc, con un destacado retablo gótico, son otros de sus puntos de interés.
La Fiesta Mayor ha sido declarada de Interés Nacional por la conservación de su folklore y su riqueza cultural, y que, como es tradición, se inaugura a las 12 del mediodía del 29 de agosto. Especialmente emotivo es el 30 de agosto, día de Sant Félix, cuando las collas castelleras exhiben sus castells (castillos), torres y pilars (pilares), delante del monumento a los Castellers.
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