
Pueblo de Xixona
De origen antiquísimo, los primeros vestigios humanos encontrados en la zona datan de la Edad del Bronce. También se han hallado restos de asentamientos iberos en puntos como Santa Bárbara y la Solaneta de Nutxes, que datan de los siglos I y IV antes de Cristo. El emplazamiento actual de la villa se remonta a la época almohade; siendo conocida por los árabes como Saxona. La construcción del castillo fomentó el hecho de que la población se fuera agrupando en la ladera de la montaña; del castillo, que domina la población desde sus más de 700 metros de altura, se conserva el doble recinto amurallado realizado en mampostería y su torre del Homenaje o torre Grossa. También se puede observar parte de la muralla que englobaba a la vieja población, de la que perviven viejas puertas como la de la Vila, la del Raval, la del Castillo o la de Valencia. En los alrededores existen numerosas fábricas del afamado turrón, que se elaboraba artesanalmente hasta 1780, año en el que comenzaría su industrialización hasta llegar al auge productivo en los años cuarenta del siglo XX.
Su casco antiguo, con trazado medieval, sitúa al visitante en el ambiente del siglo XVI. En el aspecto monumental destaca la iglesia vieja de Santa María, construida en el siglo XIII, con portada de transición al gótico valenciano. Vale también la pena visitar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y la iglesia de San Bartolomé (de los siglos XVI y XVII, respectivamente), que se benefician del arte renacentista. En el interior de la iglesia de San Bartolomé puede admirarse un interesante grupo escultórico realizado por Octavio Vicent. Otra visita de interés es la capilla de Nuestra Señora de Loreto, que permite conocer con mayor profundidad la obra de este autor, que también realizó el altar mayor de la parroquia.
También existe un museo del Turrón, en el que además de poder apreciar todo el proceso de elaboración del producto, los instrumentos utilizados, envases, etiquetas, etcétera, se pueden degustar las diferentes especialidades. En el proceso de elaboración se distinguen, esencialmente, dos fases: la cocción de la miel, los azúcares y la clara de huevo, a la que se añade más tarde la almendra pelada y tostada; y una segunda fase donde se amasa lo obtenido de la cocción y se modela dándole la tradicional forma de torta rectangular o redonda para, posteriormente, dejarla enfriar. En septiembre se inicia la elaboración del turrón, que no termina hasta el mes de diciembre.
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