Casa Clara ocupa una casona del siglo XVIII en la Plaza Nazarenas, uno de los rincones más singulares del centro histórico de Cusco. Su arquitectura conserva el encuentro entre la tradición colonial hispana y la herencia cusqueña, cuidadosamente restaurada para dar una nueva vida a este edificio histórico.
Con solo 8 habitaciones, el hotel ofrece una estancia de carácter exclusivo, marcada por una decoración cuidada y una escala que permite apreciar cada detalle de la casa. Artesanía, historia y diseño definen unos espacios pensados para viajeros que buscan algo más que un alojamiento convencional.
Desde su privilegiada ubicación, Casa Clara sitúa al huésped en plena vida histórica de Cusco, en un entorno desde el que descubrir la ciudad y acercarse a la riqueza cultural de los Andes.